Cómo me encuentro actualmente.

Actualmente tengo 61 años, estoy jubilado como se llama en el Ecuador al retiro del empleo o de alguna actividad laboral. Es decir estoy vivivendo jubilosamente.

Ventajosamente con el paso de los años, en mi caso, a partir de los 45 años episodios maníacos exagerados no se han presentado, predominando más bien episodios de depresión y ansiedad controlables.

Lo usual en el tratamiento del TB es la ayuda de un psiquiatra, en mi caso he recibido ayuda profesional hasta  5 años atrás en que se retiró mi médico tratante, y es preciso resaltar que este se convirtió en mi amigo después de 12 años de relación.

Gracias a los cuidados de mi esposa e hijos he podido salir adelante y convivir con TB y he descubierto que la práctica frecuente de algún tipo de deporte, en mi caso atletismo, ciclismo y natación mejoran el estado de ánimo de manera natural. Tanto me ayuda el deporte que con una pequeña dosis diaria de Lamictal ha sido suficiente para mantener un grado aceptable de la eutimia como llaman los médicos o el equilibrio del estado de ánimo.

Económicamente hablando tengo una situación estable y menciono esto porque otras personas en la misma condición mía la pasan muy mal. Mis ingresos provienen de los fondos de jubilación del IESS y eventuales trabajos de consultoría.

Por otro lado, como las personas con TB sienten más tanto la pena como la alegría, a veces la angustia por el estado de la situación tanto familiar, del país y del mundo siempre tienden a ponerme un poco temerosos por el futuro, sin embargo, racionalizando la situación supero los sentimientos negativos que felizmente no se apoderan ni se quedan a convivir conmigo como en el pasado.

La mayor fuente de preocupación en estos días es el encierro que sufre mi hijo menor en un centro de rehabilitación de adicciones. Lamentablemente mi hijo heredó también mi singularidad y en el se complicó ya que cayó en adicciones a sustancias prohibidas. Permanecerá hasta mediados de diciembre del presente año y me pregunto que va a pasar después. Lo que está claro es que debe vivir independiente y lo voy ayudar a que instale un pequeño negocio que le permita autosustentarse. Espero que pueda lograrlo.

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Bipolaridad y actividad laboral

Lamentablemente no hay mucha compatibilidad entre actividad laboral versus trastorno bipolar, especialmente cuando se pasa por la fase depresiva. Hasta cierto punto, en la etapa maníaca he podido trabajar ya que se siente mucha energía, locuacidad, tendencia a tomar riesgos aunque uno no mide muy bien las consecuencias y es donde puede sobrevenir un desastre financiero por ejemplo.

En depresión uno se siente sin energía para por lo menos salir del dormitorio o tomar un baño, como consecuencia uno no tiene deseos de asistir al trabajo, pierde el interés por todo inclusive disminuye el apetito. Si uno está en el trabajo la impotencia de no poder concentrarse le produce ansiedad y de la ansiedad se vuelve a la depresión y así se crea un círculo vicioso.

Blogs sobre trastorno bipolar:

Continuará….